CÓMO ARGUMENTAR NUESTRAS ALEGACIONES Y RECURSOS FRENTE A LAS DENUNCIAS POR INFRACCIÓN DE LA LEY SOBRE PROTECCIÓN DE LA SEGURIDAD CIUDADANA

Cuando recibimos en nuestro domicilio –o retiramos personalmente de las oficinas de Correos, luego de habernos dejado el oportuno aviso por encontrarnos ausentes– el acuerdo de iniciación por la presunta comisión de una infracción contra la Ley Orgánica 1/1992, de 21 de febrero, sobre Protección de la Seguridad Ciudadana –en adelante LO 1/1992–, lo primero de lo que debemos cerciorarnos es:

  1. Si los datos consignados se corresponden con los nuestros; y
  2. Que estemos en presencia de un acuerdo de iniciación –el primer momento en el que la Administración se dirige a nosotros, esto es, la primera notificación que se recibe de un expediente sancionador–, y no la propuesta de resolución o la resolución sancionadora –notificaciones posteriores al acuerdo de iniciación y donde las posibilidades de defensa ya son menores–.

Verificado lo anterior, y entrando en el fondo de las alegaciones, lo primero que haremos es NEGAR LOS HECHOS DENUNCIADOS –huelga decir que si no los negamos ya no hay nada más que hacer, puesto que en caso contrario estaríamos reconociendo la realidad de la denuncia–.

Además, al oponernos a los hechos obligamos a que la Subdelegación traslade nuestras alegaciones a los agentes denunciantes a fin de que se pronuncien sobre la denuncia, ratificándola o no, lo que, además de suponer un retraso en el procedimiento –puesto que dicha RATIFICACIÓN DE LA DENUNCIA supone, indudablemente, el transcurso de cierto lapso de tiempo, de lo cual nos podemos aprovechar para intentar anular la sanción por la caducidad del procedimiento si transcurren más de seis meses desde el acuerdo de iniciación sin resolverse el expediente–, abre a su vez varias posibilidades:

a) que la ratifiquen –en cuyo caso puede bastar para que nos impongan la sanción, pues los agentes denunciantes gozan de una presunción legal de veracidad (artículo 37 de la LO 1/92); es decir, se presume que lo que dicen es cierto y que, por tanto, sirve para acreditar los hechos denunciados–.

Pero para ello, debe constar en el expediente dicha ratificación –por escrito– y además deben concurrir dos requisitos:

  • que la denuncia la formulen los agentes que hayan presenciado los hechos, y no otros;
  • que la ratificación la realicen los mismos agentes en los hechos, o de uno de ellos al menos, cuando fueran negados por los afectados.

Por tanto, es muy importante examinar a fondo el acta de infracción (es decir, el acta en que se recoge lo que pasó el día en que se produjo la supuesta infracción o la intervención de drogas). En dicha acta deberá constar el nombre y DNI del denunciado, la descripción de los hechos, la cantidad y presunta naturaleza de la sustancia intervenida –en su caso–, así como la identificación de los agentes denunciantes. Así, hemos de comprobar que los agentes que ratifican la denuncia son los mismos, o al menos uno de ellos, que constan en el acta de infracción. Por eso, si son otros agentes los que ratifican la denuncia por ellos, incluso si es su jefe el que hace la ratificación de la denuncia, dicha ratificación no es válida y la presunción de veracidad con la que cuentan no tendría efectos.

b) que la ratifiquen pero de manera defectuosa o imprecisa –lo que nos beneficiará en nuestra defensa–;

c) que no la ratifiquen –no es lo habitual, pero si se da el caso, la absolución es casi segura–.

Si la infracción es por tenencia o consumo de drogas en lugar público otra defensa posible es la AUSENCIA TOTAL DE ANÁLISIS de dichas sustancias, siempre que, efectivamente, no obre en el expediente ningún análisis de la sustancia intervenida, en cuyo caso no puede imponerse sanción alguna al no quedar acreditado que se consumiera o portase sustancia estupefaciente alguna.

También puede darse el caso de que se nos imponga una sanción superior a la mínima sin motivación o siendo ésta insuficiente. En estos casos donde LA SANCIÓN IMPUESTA NO ES LA MÍNIMA podríamos alegar la vulneración del PRINCIPIO DE PROPORCIONALIDAD del artículo 131 de la Ley 30/92, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común argumentando que la sanción a imponer debe ser, en todo caso, en su grado mínimo, por no concurrir reiteración ni reincidencia alguna, atendiendo a la naturaleza o ausencia de los perjuicios causados, o la escasa la cantidad que se dice aprehendida, entre otros elementos.

Asimismo, podemos argüir la destrucción de la presunción de veracidad de los agentes denunciantes –si han ratificado correctamente la denuncia– por ser contrario a lo manifestado por los TESTIGOS PRESENCIALES de los hechos que hayamos podido proponer –bien a través de declaración personal en las dependencias de la Administración, bien mediante la incorporación de sus testimonios por escrito al procedimiento–.

Si se da el caso, podremos alegar también, en cualquier momento, la CADUCIDAD DEL PROCEDIMIENTO por haber transcurrido más de seis meses desde el acuerdo de iniciación –la fecha que indica la primera carta recibida, no la fecha en que se nos notifique, que siempre es posterior– sin que el procedimiento haya sido resuelto y notificado al interesado. Es decir, que si la fecha del acuerdo de iniciación es de 25 de enero de 2015, el procedimiento caducaría, en principio, el 25 de junio de 2015, por lo que pasada es fecha no sería posible imponer sanción alguna y en todo caso sería anulable.

Por tanto, esto es siempre lo primero que hay que mirar cuando llega una resolución sancionadora, que no hayan pasado más de esos seis meses.

En los supuestos de tenencia o consumo de drogas en lugares públicos otro argumento viene dado por EL PORCENTAJE DE THC (tetrahidrocannabinol) en los derivados cannábicos, sin cuya constatación no podemos conocer la verdadera naturaleza de la sustancia aprehendida, o EL PORCENTAJE DE PUREZA en el caso de otro tipo de sustancias. Por eso desde el principio del procedimiento deberemos solicitar los correspondientes análisis pues si los omiten siempre puede caber la duda sobre la verdadera naturaleza de la sustancia, lo cual nos ayudaría para intentar impugnar la sanción por ese motivo.

Distintas normativas y reiterada jurisprudencia señalan que hay unos determinados porcentajes de THC por debajo de los cuales no podemos considerar a una sustancia como droga: he ahí la importancia de ese dato, pues puede pasar que, incluso el propio denunciado piense que llevaba, por ejemplo, hachís, y que tras un análisis de la sustancia se demuestre que el porcentaje de THC de la misma no permite catalogarlo como tal, siendo una sustancia inocua y, por tanto, no incardinable dentro del tipo de la infracción.

La presunción de veracidad de la que disfrutan las manifestaciones de los agentes de la autoridad puede ser destruida si el denunciado consigue demostrar lo contrario de lo que se presume. Las pruebas de las que el interesado puede valerse para ello son normalmente la documental –aquellos documentos de los que dispongamos o incorporados al expediente por la propia Administración– y sobre todo la testifical –las declaraciones de aquellas personas que nos acompañaban o presenciaron los hechos denunciados.

Por tanto, si una vez propuestos por nosotros estos medios de prueba –que son los únicos de los que dispone el interesado para defenderse– son denegados por la Administración o, a mayor abundamiento, no se pronuncia expresamente sobre su admisión ni rechazo, se nos estaría colocando en una evidente situación de INDEFENSIÓN y se debe hacer ver dicha vulneración de nuestro derecho de defensa.

Respecto de los REGISTROS Y CACHEOS solamente se permiten en el caso de que los agentes tuvieran indicios de comportamientos presuntamente delictivos, deben realizarse –en cuanto a los cacheos– por una persona del mismo sexo –salvo situación de extrema y motivada urgencia–, ser superficiales –no podrán efectuarse en profundidad ni implicar inspecciones de orificios corporales, salvo orden judicial– y en ningún caso podrán suponer para el afectado tener que desprenderse de ninguno de los elementos o prendas de su vestimenta. Si falta alguno de estos presupuestos, estás en todo tu derecho a negarte, aunque ello no te evitará seguramente ser detenido por desobediencia o falta de respeto, según el caso; sin perjuicio de demostrarse tu inocencia en sede judicial más adelante.

En cuanto a las pertenencias pueden ser registradas superficialmente siempre que concurra motivo justificado para ello, pudiendo solicitar a los agentes las explicaciones oportunas de los motivos y objeto de la medida y las sospechas que señalan a tu persona.

Si en el registro o cacheo nos encuentran algún objeto que se considere peligroso (p. ej., un arma blanca) o drogas o estupefacientes pueden incautarlos. En ese caso, tenemos derecho a que se formule un inventario de todos los efectos intervenidos y a solicitar copia de las diligencias o atestado. Es importante controlar el número y tipo de elementos incautados y comprobar que se corresponden fielmente con los reseñados por la policía en el acta correspondiente. Además, debemos tener en cuenta que cualquier objeto encontrado en el registro por la policía sin estar nosotros/as presentes difícilmente tendrá valor probatorio en un juicio ya que socava la llamada “garantía de contradicción” (Sentencia del TS de 25 de octubre de 1993 y Sentencia del TS 1655/2002, de 7 de octubre.). En cualquier caso si tras el registro policial echamos algo en falta podremos poner la denuncia pertinente por hurto. Para ello es importante recabar la cantidad mayor posible de datos para identificar al o los agentes que han practicado el registro.

Francisco Villar Gallardo
Abogado Alicante
Calle Felipe Bergé, 8, 1º Dcha. 03001 Alicante
Tel. 966 350 207 | Móvil: 647 65 05 31
Fax: 966 358 219

http://www.abogado-franciscovillar.com

http://www.abogado-franciscovillar.es

Y en mi blog Alicante Jurídico

https://alicanteabogado.wordpress.com/

Anuncios

One thought on “CÓMO ARGUMENTAR NUESTRAS ALEGACIONES Y RECURSOS FRENTE A LAS DENUNCIAS POR INFRACCIÓN DE LA LEY SOBRE PROTECCIÓN DE LA SEGURIDAD CIUDADANA

  1. Estaba en el bano de la estacion de tren haciendo mis necesidadesy entraron y me dijeron k acabara cuando sali del bano me cachearon y me encontraron un trozo de papel albal con un poco de heroina quemada Y ahora me llega una sancion diciendo que presuntamente es heroina sin peso de la misma ni nada yo no estaba fumando la tenia guardada y me piden 601euros

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s